Dos décadas después del fin de la guerra de Kosovo, la Corte Especial podría imputar por crímenes de guerra al presidente Hashim Thaçi y a otros miembros de la guerrilla albanesa del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK).

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Banner con la foto del Presidente kosovar, Hashim Thaci, y el ex parlamentario Kadri Veseli junto a la frase "Heroes de guerra y paz", Prístina, julio 2020. ARMEND NIMANI/AFP via Getty Images

La Fiscalía de la Corte Especial para Kosovo publicaba el pasado junio un comunicado en el que acusaba de crímenes de guerra y otros hechos punibles a Hashim Thaçi, Kadri Veseli y otros miembros de la guerrilla albanesa del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK). Los jueces, que están examinando las pruebas y las declaraciones que la Fiscalía está tomando a los acusados, tiene que decidir si los imputa por un centenar de crímenes contra serbios, romaníes y, reflejando las disputas de poder internas, albaneses. Si bien es probable que se formalice el proceso, será complicado que Hashim Thaçi sea sentenciado por los presuntos crímenes que cometió durante la guerra de Kosovo (1998-1999) y su posguerra. Las dificultades para encontrar y proteger a los testigos y el daño que pueden haber sufrido las evidencias en estos 20 años complican esclarecer la verdad. Además, aunque parece improbable, la Corte Especial puede perder su jurisdicción si así lo decide el Parlamento kosovar. Una combinación que favorece a Hashim Thaçi, actual presidente del país y exlíder político del extinto UÇK.

La Corte Especial para Kosovo se constituyó gracias al Parlamento, que habilitó una ley en 2015 para dotarla de jurisdicción, por lo que es parte de su sistema de justicia. Tiene como objetivo encausar a los peces gordos del conflicto, aquellos que por motivos de seguridad son imposibles de juzgar en el ...