Venezuela_Chile_1200x400
Venezolanos hacen cola en Caracas para solicitar el "visado de responsabilidad democrática" que da Chile., 2018. LUIS ROBAYO/AFP/Getty Images

Cómo Chile y Argentina están abordando, desde el punto de vista legal y político, el flujo de inmigrantes venezolanos en su territorio. ¿Qué lecciones pueden aprenderse?

Desde hace más de diez años ha aumentado la migración internacional como consecuencia de las crisis económicas y políticas, así como debido a factores como el cambio climático y los desastres naturales, entre otros. Esto ha llevado a una modificación en las dinámicas de los movimientos de personas, la tendencia tradicional en América Latina de flujos sur-norte ha variado e incluye también las movilizaciones intrarregionales.

La actual migración de venezolanos hacia otros Estados de la región se debe a una coyuntura compleja. Según Naciones Unidas, han salido cerca de 2,3 millones de venezolanos de su país de origen, lo que lo convierte en el cuarto Estado con mayor número de solicitantes de asilo, después de Siria, Irak y Afganistán. Sin embargo, las cifras presentan inconsistencias, puesto que ha sido imposible obtener un registro único que refleje a ciencia cierta la cantidad total de migrantes. Por su parte, la Organización Mundial para las Migraciones (OIM) señala que el total de venezolanos que han dejado su país se sitúa en 2.648.509, de los cuales 1.848.581 se encuentra en países de América del Sur. Su presencia es evidente en Colombia, pero Chile y Argentina no son ajenos a esta realidad.

A finales de 2017 podían contabilizarse en Chile 600.000 migrantes, ocupando los venezolanos el primer puesto, seguidos por los nacionales de Haití, Perú y Colombia. En diciembre de ese año, habían llegado 164.866 venezolanos, lo que representa casi el doble del dato registrado en 2016, de los que 72.607 cuentan con permiso de residencia; en el primer semestre ...