El presidente Joe Biden y la primera dama, Jill Biden, llegan a un mitin en Washington DC después de las elecciones de mitad de período. (Nathan Posner/Anadolu Agency via Getty Images)

Así es como el pulso ideológico en asuntos como el aborto, los derechos LGTBI y las políticas climáticas, entre otros, han sido clave para evitar la anunciada ola roja republicana.

Las elecciones legislativas de medio mandato del pasado 8 de noviembre no consistieron sólo en la renovación de las dos cámaras del Congreso o la elección de 36 gobernadores y otros cargos estatales de relevancia. En el clima de polarización máxima en el que vive el país desde hace más de una década, los estadounidenses acudieron a las urnas también para, de manera más o menos directa, según los casos, pronunciarse sobre diversos asuntos de la llamada guerra cultural, un pulso ideológico que tiene su traslado en la batalla política y electoral. Si se analizan los datos de lo votado, el Partido Demócrata ha ganado con creces la partida en ese sentido y, quizás por eso, la formación de Joe Biden acabó salvando los muebles y evitando la ola roja que habían anunciado los republicanos.

Por primera vez en la historia, unas elecciones de medio mandato no solo iban a ser un referéndum contra el presidente en ejercicio y su partido, sino también contra el (casi) autoproclamado líder de la formación rival, el expresidente Donald Trump. Así que cada voto tenía dos caras: una, para dirimir esta cuestión, y la otra, más de fondo, la posición del votante, expresada de forma directa (en los referéndums celebrados en diversos estados) o indirecta, sobre candidatos o programas vinculados a asuntos clave de esa guerra cultural tales como la inclusividad social y diversidad cultural, cuestiones morales como el aborto o el ...