Crudo sobre agua en el Delta del Níger. PIUS UTOMI EKPEI/AFP/Getty Images
Crudo sobre agua en el Delta del Níger. Pius Utomi Ekpei/AFP/Getty Images

Cómo el comercio de recursos entre países funciona aún siguiendo la ley de la jungla.

Blood Oil: Tyrants, Violence and the Rules that Run the World

Leif Wenar

Oxford University Press, 2015

Tanto si estás mirando la pantalla de tu ordenador o cualquier otro dispositivo digital, como si escuchas música a través de unos auriculares de plástico, estos y otros aparatos que constituyen la base de la vida moderna están fabricados a partir de materiales que llegan desde todas las esquinas del planeta. El petróleo, por supuesto, ha tenido un papel clave en nuestro actual modo de vida y en muchos de los conflictos que han asolado el mundo. Y gran parte de la mercancía nos la venden tiranías sangrientas.

Pero a la mayoría de nosotros no nos perturba esta realidad, de hecho ni siquiera la conocemos. ¿Cuántas familias en Estados Unidos son conscientes de que casi el 10% de lo que un hogar estadounidense medio gasta en combustible va directamente a las arcas de estos regímenes? El libro de Leif Wenar es oportuno y provocador. Va más allá de los titulares en busca de la regla global oculta que hace que consumidores normales acaben teniendo relación de negocios con gente que tiene las manos manchadas de sangre. Y al hacerlo, desvela una antigua ley que una vez dio carta blanca al tráfico de esclavos, el apartheid y el genocidio. La abolición de la esclavitud y la del apartheid figuran entre los mayores triunfos de la humanidad y, no obstante, el comercio en recursos naturales por valor de miles de billones de dólares continúa enriqueciendo a tiranos, señores de la guerra y terroristas.

El autor sigue el razonamiento de Karl Marx en su afirmación de que la rutina diaria ...