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Dos policías en Argelia junto a la bandera del país. (FAROUK BATICHE/AFP/Getty Images)

Los argelinos asisten a una sucesión de ceses en la cúpula militar, una deriva sin precedentes desde la llegada al poder del presidente Abdelasis Buteflika, en 1999. Con trasfondo de supuesta lucha contra la corrupción y tras haber descompuesto y subyugado a los todopoderosos servicios de inteligencia, la maniobra puede interpretarse como la demostración de fuerza del clan presidencial a pocos meses de unos comicios llamados a aupar al octogenario y físicamente incapacitado político a su quinto mandato consecutivo.

En un breve lapso de tiempo algunas de las personalidades militares más importantes de Argelia han sido cesadas de sus funciones, conducidas ante los tribunales de justicia o, en el mejor de los casos, jubiladas sin remisión. Desde el pasado mes de junio el entorno del presidente Abdelasis Buteflika, quien también es jefe supremo de los ejércitos y ministro de Defensa, ha maniobrado para reconstituir la alta jerarquía militar, relevando de sus cargos a hasta una veintena de generales-mayores y generales. “No se trata de un movimiento anodino, sin intencionalidad política, sino que nos encontramos ante el comienzo de una nueva etapa dentro de un proceso más amplio de concentración de poderes en manos del presidente y su clan”, estima Adlen Medi, periodista y escritor argelino. Y es que, según éste, “el reinado de Buteflika ha estado marcado por la dialéctica entre el Palacio de El Muradía, la sede presidencial, y la institución castrense, con los generales como tradicional e indiscutido epicentro del poder argelino desde la independencia del país”.

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