Danza colectiva en la plaza de Kim Il-Sung con motivo de la celebración del VII Congreso del Partido de los Trabajadores. (Ed Jones/AFP/Getty Images)
Danza colectiva en la plaza de Kim Il-Sung con motivo de la celebración del VII Congreso del Partido de los Trabajadores. (Ed Jones/AFP/Getty Images)

Claves para entender lo que ha supuesto el VII Congreso del Partido de los Trabajadores. Conservadurismo vs reformismo. 

Han tenido que pasar casi cuatro décadas para que el Partido de los Trabajadores tuviese un Congreso, que en situaciones normales debería de celebrarse cada cuatro años.

Los motivos de la elección de la fecha, así como la duración del mismo siguen siendo una incógnita, pero sobre todo los cambios ideológicos anunciados y los nombramientos provocados necesitan de una reflexión en el tiempo.

En cualquier caso, el primer gran éxito para el régimen ha sido que se hablase durante varias semanas en todos los medios mundiales de esta peculiar celebración.

Las preguntas que nos hacemos desde fuera no varían mucho desde Seúl a Washington pasando por Tokio, o desde Pekín a Moscú o incluso en Bruselas. Y estas siempre están relacionadas con el poder. ¿Tiene Kim Jong-un el poder, si es así, lo conseguirá conservar, y por cuánto tiempo?

También debe de ser un foco de seguimiento como el joven Kim está construyendo su propia legitimidad. Según las imágenes mostradas de este Congreso, el culto a la personalidad sigue vigente pero la novedad es que el nieto se parece cada vez más físicamente al abuelo, incluido el corte de pelo. Una manera de vincularlo al presidente eterno, y todavía hoy, único dios verdadero.

Esta gran escenificación también nos tenía que desvelar si es real o no la lucha de poder entre el Partido y el Ejército, curiosamente del que depende, y qué papel podrá jugar China cuyas relaciones comerciales alcanzan los siete billones de dólares, o lo que es lo mismo el 90% del comercio de Corea del ...