Un hombre sirio kurdo camina en la frontera turco siria en Sanliurfa. (Bulent Kilic/AFP/Getty Images)
Un hombre sirio kurdo camina en la frontera turco siria en Sanliurfa. (Bulent Kilic/AFP/Getty Images)

Gertrude Bell, que jugó un papel fundamental en la configuración del mapa actual de Oriente Medio, señaló en su momento nunca volveré a intentar crear reyes; es un esfuerzo demasiado grande’.

Cuando la globalización apuntaba tímidamente a una gradual desaparición de las fronteras, fenómenos como la crisis de refugiados o el terrorismo internacional parecen poner en evidencia que los confines territoriales son más relevantes que nunca. La firma del Acuerdo Sykes-Picot (cuyo nombre oficial es ‘Acuerdo de Asia Menor’) cumple un siglo. Cien años después, las fronteras de Oriente Medio no han dejado de ser controvertidas y volátiles. Los nacionalistas árabes en los años 1940 y 1950 llamaron abiertamente a una unidad entre Estados árabes que derribara fronteras, consideradas un legado imperialista más. Cuando el panarabismo se retiraba del tablero mundial, algunos panislamistas volvieron a abogar por una unión islámica más amplia que además su religión respaldaba, la umma. Sin embargo, no fue hasta 2014 que la legitimidad de las fronteras de la región fue seriamente puesta en duda desde que fueran trazadas por primera vez. Daesh amenazó con ‘romper Sykes-Picot’ cuando declaró un califato en el territorio que abarca el norte de Siria e Irak, y todo el mundo pareció desempolvar el acuerdo de su mente.

La Primavera Árabe representó la chispa, pero no el origen. Hoy, una región definida por las potencias coloniales europeas y defendida desde entonces por autócratas árabes, se ve simbolizada por fuerzas centrífugas derivadas de insatisfacciones, desigualdades, creencias, identidades tribales o étnicas, rivalidades avivadas por las múltiples consecuencias que los levantamientos de 2011 dejaron tras de sí. La magnitud de los desplazamientos forzados, junto con una agitación política generalizada, marcan un ...