El debate sobre los derechos reproductivos está teniendo mucha visibilidad en Europa, EE UU y América Latina, pero las mujeres de otras partes del mundo también piden nuevas leyes, o que se cumplan al menos las que ya existen. El aborto está tipificado como delito en muchos países de África, Asia y la región MENAP, lo que obliga a muchas mujeres a recurrir a procedimientos que ponen en peligro sus vidas.

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Una matrona habla con una mujer embarazada en Senegal. Seyllou/AFP/Getty Images

Casi el 20% de las mujeres presas en Senegal cumplen sentencia por “infanticidio”. Son mujeres que han abortado. El Código Penal de este país africano castiga con penas de cárcel de entre 5 a 10 años a toda aquella mujer que haya decidido —por los motivos que sean— interrumpir su embarazo. Así lo denuncia la organización Association des Juristes Sénégalaises (AJS), que asegura que otro 3% de las reclusas están privadas de libertad por “abortos clandestinos”. Sus condenas continúan con su puesta en libertad: la mayoría no pueden regresar a sus hogares y cargan de por vida el estigma de infanticidas sobre sus espaldas.

Senegal es uno de los muchos países en el mundo en el que el aborto aún está criminalizado y conlleva penas de prisión. Ocurre en Filipinas, Sudán, Jordania, Indonesia o Líbano, entre otros. La ley castiga tanto a las mujeres como al personal médico que las asiste.

Actualmente, más del 40% de los 1.640 millones de mujeres en edad reproductiva del mundo vive en 125 Estados donde el aborto está muy restringido (prohibido por completo, o permitido solo para salvar la vida de una mujer o proteger su salud física o mental). Según apunta el último informe del Instituto Guttmacher titulado Abortion Worldwide 2017: Progreso desigual y acceso desigual, la gran mayoría ...