Un hombre palestino muestra munición y armas a la venta en un mercado local en Gaza. Abid Katib/Getty Images

El comercio global de armas cortas supone uno de los principales desafíos para la seguridad de los Estados.

Rifles de asalto, ametralladoras, pistolas... Estas armas son de un uso sencillo y fácil fabricación por lo que se convierten en las favoritas de los actores armados de todo el planeta, desde Ejércitos hasta bandas de criminales, pasando por los grandes grupos terroristas.

Naciones Unidas y ONG como Amnistía Internacional llevan años reclamando un control de su comercialización y su uso. El mercado legal entre Estados y el ilícito muchas veces son las dos caras de una misma moneda, enmascarando ventas para grupos insurgentes o proporcionando armas a regímenes que violan claramente los derechos humanos.

Una buena fuente para conocer la realidad que rodea a todo lo relativo con las armas cortas en el mundo es Small Arms Survey. Una organización suiza considerada toda una referencia internacional en este terreno. A continuación, se resaltan una serie de aspectos sobre este tipo de armamentos, desde su peso en los conflictos hasta el papel que tiene el mercado negro en su distribución por todo el planeta.

 

Las armas pequeñas en cifras. Al año mueren unas 526.000 personas en el mundo por culpa de la violencia armada, según datos de Naciones Unidas de 2012; unas tres cuartas partes de estas personas no perecen en conflictos, sino que lo hacen por otras causas como la criminalidad.

La ONU también ha cifrado en 400.000 millones de dólares (unos 350.000 millones de euros) el impacto económico a escala global  que suponen estas muertes. Mientras que establece que el armamento convencional de todo tipo (desde munición hasta tanques) mueve al año unos 85.000 millones de dólares en intercambios ...