Un calle de La Habana, Cuba. Adalberto Roque/AFP/Getty Images
Un calle de La Habana, Cuba. Adalberto Roque/AFP/Getty Images

La mirada hacia la isla y su potencial futuro tiene que ser amplia, global y estratégica.

Cuba está de moda y vuelve a centrar la atención del mundo político y económico internacional, sobre todo gracias al proceso de deshielo de las relaciones entre EE UU y la isla. Tras los históricos encuentros entre Raúl Castro y Barack Obama, el simbólico viaje del presidente estadounidense a Cuba el 21 de marzo de 2016, o el concierto de los míticos e incombustibles Rolling Stones en La Habana, el país inauguró una nueva etapa en las relaciones bilaterales entre los otrora enemigos, así como de las relaciones de Cuba con el resto del mundo. El país está en ebullición, y el interés por la perla del Caribe se ha multiplicado en los últimos meses. Encontrar hoy cama en un hotel de la isla, ya sea para hacer turismo o para organizar viajes de exploración de negocios, es una misión cada vez más difícil.

¿Qué tiene este pequeño país caribeño que genera recurrentemente tanto interés? Más allá de su historia reciente y de la demostrada resiliencia frente al vecino norteamericano, que hace correr ríos de tinta y agita pasiones a favor y en contra, Cuba está inmersa en un importante proceso de cambio. Por un lado, tiene que acometer el relevo generacional de su dirigencia por motivos biológicos. Los líderes de la Revolución van a dar paso a una nueva generación, que previsiblemente dará paso a una dirección más colegiada que continúe con la tarea de mantener los principios fundamentales del sistema, y quizás, la apertura de nuevos espacios y formas políticas más plurales. Por otro lado, nadie discute en la isla la necesidad de modernizar y actualizar las bases económicas del país, aunque genera ...