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Un carro militar iraní transporta misiles frente a un retrato del Ayatollah Ali Khamenei durante el día de las fuerzas armadas en Teheran. (Atta Kenare/AFP/Getty Images)

¿Cuáles son las estrategias en materia nuclear de los países de Oriente Medio? ¿Cómo de factible es que se produzca una carrera nuclear en la región más volátil del mundo?

El Presidente francés, Emmanuel Macron, retornó de su reciente visita a Washington sin tener claro si había conseguido convencer o no a Donald Trump de que permita la supervivencia del pacto nuclear con Irán. El 14 de julio de 2015 marcó un punto de inflexión para la geopolítica internacional: Irán y el llamado G5+1 (China, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania) llegaron a un acuerdo en virtud del cual Teherán se comprometía a que su programa nuclear se dedicará a un uso “exclusivamente pacífico” a cambio de que fueran levantadas las sanciones internacionales y multilaterales impuestas contra la República Islámica.

A lo largo de los 12 largos años de negociaciones y muy particularmente en la recta final de las mismas, fueron varios los expertos que, cual voces de Casandra, advertían de la posibilidad de que el acuerdo desencadenara una carrera nuclear. Sin embargo, aunque el resultado final fue percibido por algunos países del Golfo, Egipto, Israel y Jordania como una patente de corso para que Irán pudiera desarrollar un programa de armas nucleares en el futuro, se vio cumplido el objetivo último de no proliferación. Con la excepción de Israel, que nunca ha reconocido públicamente su arsenal nuclear, ningún país de Oriente Medio y Norte de África se había dotado en la década pasada, más allá de Irán, de un programa nuclear. Los últimos acontecimientos vuelven a ponernos en guardia frente a la posibilidad de que Oriente Medio pueda, si cabe, traer más ...