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Mercado Nasdaq donde se reflejan las acciones de empresas tecnológicas, Nueva York, 2018. Spencer Platt/Getty Images

Cada vez son más los analistas que afirman que debemos partir en pedazos o disolver Amazon, Google o Facebook. Están muy equivocados.

World without Mind, el último libro del periodista Franklin Foer, sintetiza todas las miserias de los gigantes tecnológicos y anima el fuego de su destrucción. Como él dice, estamos a tiempo… ¿Pero a tiempo de qué? De evitar el apocalipsis, naturalmente. Los matones de Silicon Valley, según él, sueñan con demoler la privacidad, la individualidad, la creatividad, el libre albedrío, la competencia (así, en general), los medios de comunicación y las empresas editoriales, la distinción entre los hechos y la verdad, la posibilidad del acuerdo político y hasta la igualdad.

Foer se configura así como el freudiano intérprete de los sueños de este libidinoso trío que sólo puede conducirnos, en contra de nuestros bondadosos y virginales deseos, hacia el lado oscuro de la vida. Son irrelevantes, por tanto, la evidente híperexpresión de la individualidad que han hecho posible Facebook, YouTube o Instagram, el diluvio que ha provocado Amazon en la disponibilidad de tantos libros (como el de Foer) que espolean el pensamiento crítico o la enorme floración de nuevos modelos de negocio digitales a la sombra de Google. En fin, la devastación de los grandes medios comunicación tradicionales está suponiendo también la multiplicación de la competencia con la aparición de otros nuevos.

Capítulo aparte merecen los aspectos relacionados con la polarización política y las llamadas fake news. Para empezar, el debate de las noticias falsas no arrancó a finales del SXX sino a finales del SXIX en Estados Unidos. Su historia discurre en paralelo, y no por casualidad, a la de los medios de comunicación de masas.

Algunos editores y directores ...