Jeffrey Collingwood/Fotolia
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¿Será alguno de los candidatos republicanos capaz de llegar a la Casa Blanca?

Existe un viejo dicho sobre el liderazgo y la política en Estados Unidos: los demócratas se enamoran y los republicanos se ponen de acuerdo. Sin embargo, el Partido Republicano está sufriendo una auténtica batalla entre el aparato adinerado y los votantes y activistas que forman su base, mucho más conservadora. Una batalla que no sólo se libra en la campaña electoral para 2016, sino también en la Cámara de Representantes y el Senado. Esos activistas y votantes, representados por la red de organizaciones, súper PAC (Comités de Acción Política) y grupos de congresistas que constituyen lo que se conoce como Tea Party, no están dispuestos a seguir obedeciendo la línea oficial.

Desde fuera del partido o de Estados Unidos, las primarias republicanas parecen más un espectáculo creado para un reality show de televisión que un ejercicio de democracia. Tras los espantosos atentados de París, los candidatos presidenciales tenían una oportunidad excelente para medir sus fuerzas en materia de política exterior. Pero pronto se vio que los dos favoritos en el Partido Republicano, el promotor inmobiliario Donald Trump y el neurocirujano jubilado Ben Carson, estaban superados por las circunstancias. “Yo me limitaría a bombardear a esos imbéciles. Eso es. Volaría los oleoductos”, dijo Trump. “Volaría cada centímetro de los oleoductos. No quedaría nada”. En cuanto a Carson, hizo una declaración tan anodina y vacua que uno corría peligro de dormirse: “Usaría todos los medios de que disponemos. Incluidas las posibilidades económicas de que disponemos. Incluidas todas nuestras actividades encubiertas y nuestras fuerzas especiales. Creo que seguramente habrá que colocar a algunos hombres sobre el terreno”.

Los tres siguientes candidatos, por orden de resultados en los sondeos más recientes, el senador Marco Rubio, el senador Ted Cruz ...