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Los familiares de las víctimas de la explosión del puerto de Beirut se reúnen frente a la casa del ministro del Interior del Líbano, Mohammad Fahmi, durante una protesta que exige la realización justa de la investigación de la explosión en el puerto de Beirut el 4 de agosto de 2020. (Hussam Shbaro/Anadolu Agency via Getty Images)

En el aniversario de la explosión en el puerto de Beirut la investigación sigue estancada por las interferencias políticas y la falta de transparencia. En un país sumido en el caos político y económico, las causas del suceso siguen sin salir a la luz.

La tremenda explosión en el puerto de Beirut, ocurrida en agosto de 2020, provocó un profundo cráter en el sitio portuario, devastó viviendas, instituciones educativas y negocios de media ciudad, sesgó la vida de 215 personas y dejó malheridas a otras 5.000. El costo económico se calcula aproximativamente entre 15 y 20 mil millones de dólares, según Consultancy.org, pero el humano se hace incalculable, ya que el dolor no tiene precio.

El suceso se considera una de las mayores explosiones no nucleares de la historia y las heridas de los damnificados continúan abiertas, sin poder cicatrizarse, ante la falta de voluntad política y judicial para avanzar en la investigación.

A falta de conocerse la causa exacta de la explosión, que sigue bajo investigación, la versión oficial es que un incendio accidental en el hangar número 12 del puerto habría sido el responsable de hacer detonar las 2.750 toneladas de nitrato de amonio almacenadas, lo que equivale a alrededor de 1,1 kilotones de TNT, según Center for disaster Philanthropy.

Desde el comienzo, las autoridades estuvieron jugando con el término “accidente” y “fatalidad” para quitase de encima la responsabilidad, aunque después el presidente del país, Michel Aoun, confesó que ...