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Puerto de Nansha en Guangzhou. (Qian Wenpan/Nanfang Daily/VCG via Getty Images)

La pérdida de influencia de EE UU en la región Indo-Pacífico, sumado al ascenso de la influencia China en la zona y el posible aislamiento de Rusia por la guerra en Ucrania podrían hacer que las potencias asiáticas regionales reivindiquen la configuración de un nuevo orden asiático con el poder económico de fondo.

El orden mundial muestra realidades diversas que no siempre se juegan en el mismo tablero geopolítico. La balanza de poder geoestratégica ha ido creando una diversidad de alianzas y asociaciones a las que cada economía mundial se ha ido adhiriendo, buscando asegurar el mejor posicionamiento geoestratégico que le otorgue una óptima estabilidad económica, comercial y de defensa.

Superponiendo múltiples tableros geopolíticos, la región del Indo-Pacífico busca equilibrar las posiciones de poder entre Estados Unidos, China y Rusia, triangulando entre las complejas relaciones que se plantean. Con independencia de cuál termine siendo el desenlace del episodio histórico de la invasión rusa de Ucrania, mientras los países occidentales persiguen poner distancia con las dependencias que han ido generando con Rusia durante décadas, principalmente en el sector energético, la visión asiática se muestra más compleja.

Occidente y Oriente son entidades geográficas que aglutinan una amplia diversidad de visiones geoestratégicas. El apoyo a Ucrania frente a la invasión de Rusia converge en el caso de las potencias occidentales, mientras las potencias asiáticas han mostrado una mayor disparidad, sin ajustarse plenamente a los tableros geopolíticos y a los pactos de defensa vigentes. Surge así un nuevo juego de poder en una de las regiones más dinámicas del mundo que desvela una realidad diferente.

La respuesta a la invasión rusa de una parte mayoritaria de las democracias asiáticas marca una vinculación cohesionada con los valores que comparten con las occidentales, alineándose Australia, ...