Estudiantes indias en bicicleta, Estado de Punjab. Narinder Nanu/AFP/Getty Images
Jóvenes indias en bicicleta, Estado de Punjab. Narinder Nanu/AFP/Getty Images

En pocos años, India será el país con más jóvenes del planeta superando a China. Las nuevas generaciones de indios han nacido en una potencia emergente con continuo alto crecimiento que les ha bombardeado con promesas, pero el mercado interno no puede absorber la demanda de trabajo y muchos no están suficientemente cualificados para los puestos a los que aspiran. ¿Es el músculo juvenil una ventana al progreso o un volcán incontrolable a punto de estallar?

En  India, la edad ha sido a menudo sinónimo de autoridad. Así se explica tal vez que en el Gobierno actual solo uno de los 26 ministros tenga menos de 50 años y el 65% sean sexagenarios o septuagenarios, poco o nada interesados en adelantar su jubilación. No es algo exclusivo del hinduista Bharatiya Janata Party (BJP) del primer ministro Narendra Modi, quien se aupó al poder en 2014 y él mismo tiene 65 primaveras. En el último gabinete del secular Partido del Congreso de la dinastía Nehru-Gandhi, en torno a tres cuartos de los ministros habían nacido antes de que India se independizara del Imperio británico, en 1947, o en el lustro posterior. Parece que para mandar y decidir el rumbo de este gigante asiático hay que peinar canas y cuantas más mejor.

Sin embargo, la gran ironía es que India es cada vez un país más joven. Su edad media es de 27 años y cada mes, hasta 2030, cerca de un millón de indios alcanzarán la mayoría de edad. En la actualidad, unos 430 millones de sus habitantes, casi un tercio de la población total, tienen entre 15 y 34 años y en poco tiempo, según los pronósticos, el país de Gandhi será el que más jóvenes del planeta tenga, ...