Vista de las venas de una hoja con el signo de hidrógeno (Guido Mieth via Getty)

Consecuente con su vulnerabilidad energética, Marruecos ha hecho gala de ingenio e iniciativa para atajar dificultades de aprovisionamiento, costes y déficit permanente en la balanza de pagos. Hace más de una década que el reino inauguró su particular transición energética, que pretende incrementar la parte de energías renovables en la potencia instalada, que actualmente es del 42% y se espera que alcance el 52% en 2030. Para paliar las necesidades internas y consolidar un nuevo sector industrial, pero también por imperativos geoestratégicos, Rabat ha optado por implicarse a fondo en el hidrógeno verde y devenir productor de referencia para Europa.

En mayo de 2020, Rabat firmó un memorando de entendimiento (MoU) con Berlín para el desarrollo de hidrógeno verde en Marruecos. A pesar de la ruptura diplomática entre ambos países la pasada primavera, el reino sigue apostando de forma decidida por este recurso. Así, el 18 de marzo de 2021, bajo los auspicios del entonces Ministerio de Energía, se creó el Clúster nacional de hidrógeno verde “Green H2 Maroc” para poner en marcha un ecosistema susceptible de hacer del país un hub regional para la producción y exportación. Además, se desarrolló el marco reglamentario para el nuevo sector y se puso en marcha un Consejo nacional de hidrógeno verde (CNHV), cuyo objeto es la realización de estudios de viabilidad y facilitar la implementación de una hoja de ruta en la materia.

En mayo de 2021, en aplicación del MoU, el Instituto de investigación en energía solar y energías renovables (Iresen) lanzó el Benguerir GreenH2, una plataforma que integra investigadores, poderes públicos e industriales. Aquí figuran la francesa Engie, la alemana Siemens Energy y los marroquíes Nareva, perteneciente a la Sociedad Nacional de Inversiones (SNI), ...