Una programa de televisión informa sobre el lanzamiento de un misil de Corea del Norte con imágenes de archivo, se ve en una estación de tren en Seúl. (Kim Jae-Hwan/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

La región de la península de Corea se encuentra en su punto más peligroso en los últimos cinco años y las opciones sobre qué hacer con el régimen de Pyongyang se agotan. ¿Qué alternativas quedan?

Existe un dicho entre quienes se dedican a estudiar a Corea del Norte: “se puede ser todo, menos alarmista”.

A principios de noviembre leímos y escuchamos a varias personas expertas en el tema referirse, de forma nerviosa, a la “semana histórica” en la situación de seguridad en la península coreana, por el lanzamiento de, por lo menos, 33 misiles por parte de Corea del Norte —23 de ellos en un solo día—; inusitada semana que se enmarca, además, en un récord mensual y anual, por la misma razón. El 2022 ha sido el año de la mayor actividad militarista del otrora Reino Ermitaño, desde su creación en 1948.

Inédito año no sólo por la cantidad de lanzamientos de misiles de distinto alcance sino porque, en las últimas semanas, el régimen norcoreano cruzó varias líneas rojas, consideradas vitales para la estabilidad de la zona: no esperó a que finalizaran los ejercicios militares conjuntos de Estados Unidos y Corea del Sur, como era costumbre para evitar escarceos o errores que pudieran desembocar en enfrentamientos abiertos, sino que esta vez lanzó misiles de distintos tipos al mar, desde ambas costas, mientras dichos ejercicios aún se llevaban a cabo; 500 aviones de guerra norcoreanos volaron muy cerca de la frontera con su vecino al sur y, por primera vez, lanzó decenas de misiles de artillería en  dirección sureste, que acuatizaron en la zona de amortiguamiento ...