Maestros protestan en Oaxaca, junio de 2016. Héctor Guerrero/AFP/Getty Images
Maestros protestan en Oaxaca, junio de 2016. Héctor Guerrero/AFP/Getty Images

La pobreza del sur del país hace de esta zona caldo de cultivo para las protestas. Chiapas, el estado donde triunfó el Zapatismo, vuelve a estar en pie, ahora contra la reforma educativa que propone el Gobierno mexicano.

Casi todas las principales carreteras están cerradas en varios estados mexicanos y hay un desabastecimiento de crudo y de otros bienes básicos desde hace semanas en las regiones donde los maestros se mantienen firmes en su oposición hacia la reforma educativa. Este es el panorama en varios estados de México, en pleno proceso de diálogo entre maestros y Gobierno. Ha habido varias conversaciones hasta ahora, desde que el Ejecutivo accediese a dialogar, tras los acontecimientos en Oaxaca, donde murieron varios civiles tras la intervención de la policía federal para frenar las protestas. Hasta ahora no se ha llegado a ningún acuerdo, aunque el proceso sigue en pie.

Los docentes de cuatro estados mexicanos, como son Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero, llevan acampados en las capitales de esas regiones desde el pasado 15 de mayo, cerrando y bloqueando a diario las carreteras principales para presionar al Gobierno con sus peticiones frente a la reforma. En Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas, educadores y muchas familias en solidaridad con ellos, llevan ya dos meses viviendo entre palés que usan como cama. De ocho de la mañana a ocho de la tarde, la mayoría de los acampados se movilizan hacia las carreteras más importantes del estado para participar en el bloqueo.

 

La desigualdad y la violencia como base de las quejas

No es casualidad que los cuatro estados que se mantienen en pie contra la implementación de la reforma educativa sean los ya mencionados: Chiapas primero, y Oaxaca después, son las dos regiones del ...