empresas_incertidumbres_1200x400
Fotolia. Autor: bizvector

Cómo las formas y los métodos de las operaciones militares son extrapolables a la estrategia de las empresas.

Los programas docentes de las escuelas de negocios, los libros de administración de empresas y los cursos acelerados de gestión de organizaciones están plagados de citas y menciones a pensadores militares. Con Sun Tzu y El Arte de la Guerra, aprendemos que “más vale ganar sin tener que luchar” o bien “sólo cuando no fuera posible derrotar al enemigo con maniobra y astucia se debe recurrir a la fuerza armada”. El autor chino menciona expresamente el peso de los factores comunicativos y propagandísticos en el diseño de la estrategia. En Washington, están ahora obsesionados con las lecciones de La Guerra de Peloponeso escrita por Tucídides. La narración del conflicto en Melia refleja hasta qué punto los intereses de la razón de Estado influyen en la política, incluso por medio de la declaración de guerra a sus vecinos, cuando éstos adquieren demasiado poder. Es la tendencia ineludible en la historia. Maquiavelo se ha retorcido para simplificar su mensaje: las armas son instrumentos para dominar la fortuna y es tarea principal del Príncipe consolidar el Estado con buenas leyes… y buenas armas. Carl von Clausewitz y su magistral De la Guerra se ha divulgado con el siguiente axioma: “la guerra no es más que política del Estado proseguida por otros medios”. La guerra es instrumental a la razón política y “se le puede comparar con el comercio, que también es un conflicto de intereses y actividades humanas”. Los realistas del siglo XX encuentran acomodo en la cita de Hans Morgenthau, quien escribe que el éxito diplomático reside “no en la conquista de un territorio o de la actividad económica de un país, sino en la conquista y control de las ...