La

sacralidad de la vida

Peter Singer Los

partidos políticos

Fernando Henrique Cardoso El euro

Christopher Hitchens

La

pasividad japonesa

Shintaro Ishihara

La monogamia

Jacques Attali

La

jerarquía religiosa

Harvey Cox

El Partido

Comunista Chino

Minxin Pei

Los

coches contaminantes

John Browne

El

dominio público

Lawrence Lessig

Las

consultas de los médicos

Craig Mundie

La monarquía

inglesa

Felipe Fernández-Armesto

La

guerra contra las drogas

Peter Schwartz

La

procreación natural

Lee Kuan Yew

La polio

Julie Gerberding

La soberanía

Richard Haass

El anonimato

Esther Dyson

Los subsidios

agrícolas

Enrique Iglesias

Pocas causas son más dignas de celebración que la erradicación

de una enfermedad. Sin embargo, pese a los enormes esfuerzos del pasado

siglo, el mundo sólo ha podido vivir una: cuando se acabó con

la viruela en 1977. Las generaciones actuales, que sólo la conocen

por la pequeña cicatriz en la parte superior del brazo, se olvidan

de los efectos que tuvo este asesino universal durante siglos.

En 1988 hubo unos

350.000 casos de polio en todo el mundo; en 2005 fueron sólo 760 en 13 países

Hoy, el mundo está preparado para añadir otra a la lista

de las afecciones que ya no amenazan a los seres humanos: la polio. Con

todo lo difícil que fue la erradicación de la viruela,

la poliomielitis ha supuesto un reto todavía más duro.

Algunas infecciones avisan a los médicos con síntomas de

parálisis, pero, por cada uno de esos casos, alrededor de doscientas

no muestran más que síntomas de gripe y pueden transmitir

calladamente la enfermedad durante semanas. Como problema logístico,

ha escrito un observador, la diferencia entre la erradicación

de la viruela y la de la polio es “la diferencia entre extinguir

la llama de una vela y un incendio forestal”. Aún así,

nunca se ha estado más cerca de acabar ...