Un submarino de la Armada rusa transita por el Estrecho del Bósforo en ruta hacia el Mar Negro, en Estambul, Turquía. (Burak Kara/Getty Images)

Los cambios geopolíticos en el Mar Negro podrían dar las claves para entender el futuro regional. 

El Mar Negro es un ámbito naval que durante la última década ha aumentado de manera significativa su importancia para Rusia. Se trata de la conexión natural con el Mar Mediterráneo, a través de los estrechos turcos del Bósforo y Dardanelos.

Desde la incorporación de la península de Crimea a la Federación de Rusia en 2014, que no ha sido aceptada por la mayoría de los miembros de la comunidad internacional, comenzó un febril proceso de modernización y ampliación de la flota rusa del Mar Negro. Esta flota, una de las cinco de la Armada rusa (Flota del Pacífico, Flota del Mar del Norte, Flota del Báltico, Flotilla del Caspio y Flota del Mar Negro), era una de las menos desarrolladas y con un gran porcentaje de buques de la era soviética.

Esa tendencia se vio fortalecida por el inicio de las operaciones militares de Rusia en Siria en septiembre de 2015, ya que el Mar Negro se convirtió en la base más cercana entre el territorio ruso y el sirio. Se estableció un cordón logístico que ha sido el que ha permitido que Rusia mantenga el esfuerzo bélico en Siria a través de las dos bases existentes allí, la naval de Tartús y el aérea de Hmeimim. También se han utilizado, por cierto, medios aéreos, pero han tenido una importancia mucho menor que los marítimos.

Desde las cuatro bases navales de Rusia en el Mar Negro: Sebastopol, Novorossiysk, Feodosia y Temryuk, se deben transitar los estrechos turcos para poder llegar al Mediterráneo Oriental. El paso por esos estrechos está ...